Bendita Calamidad es la adaptación de una novela de Miguel Mena ¿Qué es lo que te atrajo para llevarla a la pantalla?

La novela es un long seller. Desde su primera edición en 1994 han visto la luz dieciséis ediciones y varias generaciones se han reído con las aventuras y desventuras de los dos hermanos y el secuestro del Obispo. Yo no conozco a ningún lector de la misma que no recuerda su lectura con agrado. Aunque soy amigo de su autor Miguel Mena desde hace tiempo, yo no la leí hasta el 2010 y me encontré con una historia muy divertida, unos personajes entrañables en su ingenuidad, con una estructura dramática muy definida y una trama que evolucionaba conflicto tras conflicto.

¿En qué ha consistido tu trabajo de adaptación?

Ha pasado mucho tiempo desde que la leí por primera vez y o recuerdo bien que era de Miguel y que es mío. El   reto es hacer tuya la historia, por ello los elementos que estaban en la novela y los que he incluido o quitado, se diluyen. El espíritu creo que ha quedado inalterable, una comedia de aventuras de humor blanco con una acción cre- ciente. Los aspectos fundamentales permanecen iguales; el secuestro del Obispo por los hermanos, pero ha habido que simplificar personajes uniéndolos, por ejemplo la víctima inicial, el empresario y el arquitecto que llevaba años con las obras de la catedral se han quedado en uno encarnado por Carlos Sobera. Sus secuaces y a los que debe di- nero también los he unificado. Laura, la periodista, trabajaba en un periódico y no era reportera de televisión y además en la película ha tenido un idilio con Sobera por lo que tiene una mayor motivación para desenmascararle. El abogado interpretado por Enrique Villén tiene un mayor protagonismo porque aparece durante toda la trama incluso cierra la historia con los hermanos.

Miguel Mena es muy perfeccionista con las localizaciones de la historia y todas son todas reales. Nosotros las hemos mantenido hasta donde era posible por tema de producción, por ejemplo aunque existen las minas de Valdeplata y  las cuevas de Maderuela no rodamos en ellas sino en otros sitios del Moncayo que nos parecían más interesantes visualmente y más accesibles.

También he adaptado las distintas escenas que suponen giros de la trama a los tiempos dramatúrgicos del cine, por ejemplo inicio la película con una imagen que define el tono que va a tener la película, un incendio, y la termino con una escena espejo de la primera con otros fuegos, estos artificiales, mostrando que en el pueblo todos celebran la fiesta como si nada hubiera pasado ajenos a las desventuras de nuestros protagonistas.

La historia transcurres en tan solo tres días ¿Hay tiempo en tan pocos días para que los personajes tenga un arco de transformación?

Si, era algo por lo que me preocupé desde el comienzo; caracterizar a los dos hermanos de forma diferenciada de una manera fácilmente reconocible para el espectador. Por eso elijo a dos actores con un gran contraste físico sin preocu-parme de que en la historia sean hermanos. De alguna manera fabulo con la idea que Ricardo (Nacho Rubio) tuvo más suerte en la vida con los genes en lo físico y que desde pequeño ha recibido todos los halagos y eso le hace creer- se el listo de los dos hermanos. Tiene una autoimagen demasiado benevolente de sí mismo, algo que está remarcado visualmente con la confianza que tiene en su puntería cuando nosotros vemos que no mete una. Desde el comienzo, a pesar de ser “el menor”, se elige como líder. Piensa que es un tipo brillante sin suerte porque el mundo está mal hecho. A pesar de parecer saber siempre lo que hay que hacer, es una pose y sus decisiones y acciones, aunque firmes, son bastante peregrinas. Si aplicáramos la fórmula del circo clásico sería “el clown” o el “Polichinella”

Anselmo (Jorge Asín) de ingenuo puede parecer incluso tonto. Tiene un gran corazón y disfruta con las cosas más pequeñas. Nunca quiere enfrentarse con su hermano que le está liando continuamente en sus planes y le deja siempre el papel protagonista. Sería el “Augusto” o el “Arlequín” si pensáramos en la comedia del arte.

Su relación con su víctima, el Obispo, también es opuesta. Ricardo se enfrenta constantemente, parece tener cuentas pendientes con la Iglesia. Sin embargo, Anselmo, que profesa le fe del carbonero, es capaz de secuestrar a un Obispo y creer que está protegido por la medida de la virgen del Pilar, tiene cierto respeto ante el Obispo lo que le lleva a apiadarse de él.

Esta división de personajes se corresponde también con la clásica cervantina de Sancho y Quijote. Anselmo es el más realista pero ingenuo y Ricardo el “Quijote” con unos ideales bastante ilusos.

A pesar de este espíritu gregario de Anselmo, hay un momento inflexión cuando se rebela contra la idea de abandonar a su suerte al obispo, pelea con su hermano y toma las riendas en la negociación con el Obispo para la búsqueda del tesoro. Toma conciencia de que por el camino que le está llevando su hermano no llegan a ninguna parte.

Además del contraste físico, Jorge y Nacho han trabajado con su interpretación esta oposición y lo hemos reforzado con el vestuario y la peluquería.

La relación evoluciona desde ese liderazgo inicial de Ricardo que no tiene en cuenta las dudas y miedos de su hermano, hasta cuando Anselmo se hace cargo de la situación y juntos trabajarán para salir de los problemas en los que se han metido. Eso sí, al final mucho no han aprendido, porque son capaces de volver a tropezar con la misma piedra.

¿El que si sale ganado en esta aventura es la supuesta víctima, el Obispo?

Efectivamente, pasa de secuestrado a secuestrador. Poco a poco, desde la perplejidad inicial de no saber porqué ha sido secuestrado, comienza una guerra psicológica con los dos hermanos para desmoralizarles y buscar el mejor momento para salir huyendo. Toda esta aventura le saca de su vida monótona y aburrida y se puede decir que disfruta con el secuestro terminando con el premio de una calle y un busto a su nombre en Tarazona.

El resto de los personajes son también bastante torpes; el abogado, el jefe de policía, el alcalde incluso Lacarra el empresario y ninguno consigue lo que quiere. Son unos perdedores. La única inteligente es la mujer, Laura la reportera (Carmen Barrantes), que desde el principio quiere desenmascarar a Lacarra como venganza y al final lo consigue. Vamos, como en la vida real.

La película está repleta de personajes masculinos ¿No hay una historia de amor como en las comedias románticas?

Bueno si hay una historia de amor, amor entre los dos hermanos. Bendita Calamidad pertenece al género de la buddy comedy o comedia de colegas. En ella la mujer no existe como objeto de deseo, está relegada a un papel secundario. Reemplaza la central relación romántica entre un hombre y una mujer por la relación entre hombres.   La fórmula de la pareja cómica ha sido uno de los recursos más utilizados para provocar las carcajadas en el cine.

Cuando la estábamos haciendo pensábamos que era una película orientada al público masculino al tratarse de una historia de hombres haciendo tontadas, pero en los sucesivos pases que hemos realizado con público, las risas de las mujeres se han escuchado en la sala de forma más resonante. Yo creo que a las mujeres les hace mucha gracia ver a estos hombres tan patanes. Sin duda les recuerdan a sus hermanos, padres o maridos. Habíamos pensado en cambiar la frase promocional por la de “Los hombres que hacían reír a las mujeres”.

¿Qué otros referentes has utilizado en la película?

Bueno, además de las películas de colegas, otro de los referentes que utilizamos para diseñar la película, son las comedias de crímenes y acción. En estas comedias se mezcla el crimen con la diversión. De alguna forma jugamos con el deseo oculto de saltarnos la ley. Buscamos que el espectador sufra con Anselmo y Ricardo y quiera que salgan indemnes del secuestro a pesar de que dudamos de ello. Además, en la composición de los personajes, a pesar de que todos tienen unas motivaciones bastante egoístas, hemos querido darles cierta ternura que provoque la simpatía y empatía del espectador, que les haga entrañables.

En el origen estarían las comedias “neorrealistas” de los años 50 y 60. Me refiero a títulos como “La escapada” de Dino Risi o “Rufufú” dirigida por Mario Monicelli o en España “Atraco a las Tres” de Jose Maria Forqué.

Vamos a hablar del casting. Combinas un grupo de actores aragoneses, esencialmente el grupo del programa de televisión Oregón TV, con nombres muy populares de la comedia como Juan Muñóz, Enrique Villén, Carlos Sobera y un actor clásico como Luis Varela. ¿Cómo ha sido reunir a todo este elenco?

Por un lado la película es muy coral y por otro quería que, al igual que la novela, tuviera ese toque “aragonés”. Creo que para ser universal primero hay que ser de algún sitio y en el caso de esta película ese sitio es Aragón, por los paisajes, la música, el tipo de humor “somarda”, el acento y los actores. Por un lado están los actores aragoneses que llevan tiempo abriéndose camino en Madrid como es el caso de Nacho Rubio, Juan Anillo o Carmen Barrantes. Por otro está el equipo al completo de Oregón TV, es una especie de Vaya Semanita o Polonia aragonés que recibió también el premio de la Academia de la televisión al mejor programa de entretenimiento autonómico. Jorge Asín, Marisol Aznar, Alfonso Palomares y todo el grupo son actores que el humor somarda y el acento lo traen de fábrica. Además de ser estupendos actores de comedia, había otra ventaja, se conocen muy bien entre ellos y les es muy fácil trabajar juntos. Confío que sean un descubrimiento para toda España.

En cuanto al resto del elenco tampoco están en la película por el dinero, sino por la confianza en el proyecto. A Enrique Villén le conozco desde hace años y es un actor que te aporta mucho. Por mediación suya llega Juán Muñoz que es un gran profesional y que no dudó en cortarse su característica melena y en trabajar el acento aragonés, homenaje a Paco Martínez Soria, para hacer su papel de jefe de la policía de Tarazona.

Carlos Sobera, al que todos conocen como presentador de televisión, va a ser una revelación para el espectador como un gran actor de comedia. Yo le dirigí hace años en un cortometraje “Malicia en el país de la Maravillas” en la que comprobé su disciplina y gran método.

A Gorka Aguinagalde le conocía sobre todo por su faceta de humorista, pero es que además es un gran actor que además crea un ambiente estupendo en todo el equipo, algo fundamental en un rodaje.

Todos están estupendos, pero quería resaltar el trabajo de Luis Varela, no solo por su calidad y su técnica, destacando el trabajo de dicción, sino por su compromiso con la película en circunstancias tan difíciles. Se nota que lleva la interpretación en la sangre desde la infancia trabajando por más de sesenta años en cine, teatro y televisión. Su papel tenía una dificultad especial. Tuvo que integrarse en un rodaje ya comenzado sin apenas haber podido ensayar como a él le hubiera gustado. Además, el personaje de Obispo tiene una doble dificultad; por un lado es verborreico con largas disertaciones que debía de aprenderse el día anterior y, como todo actor clásico, primero necesita tener atado el texto para sentirse seguro y empezar a volar con el personaje. Por otro lado, tenía que correr, caer en un pozo, forcejear atado con esposas y con un bozal que a sus 73 años le requería un esfuerzo físico considerable.

Hay que explicar que se comprometió a hacer la película en tan solo un día como homenaje a Álex Angulo y tributo a su padrastro vasco que falleció pocos días después del trágico accidente y que le dijo antes de morir, que debía hacer ese papel.

Desgraciadamente Bendita Calamidad está fatalmente ligada al accidente mortal que sufrió Alex Angulo cuando venía en su coche para continuar con el rodaje de la película. ¿Qué supuso eso para la película?

Lo primero fue un shock emocional para todo el equipo, no teníamos fuerzas para continuar con el rodaje. Días después, gracias a las muestras de apoyo y cariño tanto en persona como en llamadas como por redes sociales, nos ayudaron a comprender que debíamos recomponernos y continuar con nuestro objetivo; terminar la película que Alex quería hacer. Por él, por nosotros y por el cine.

El reto no era fácil, además de recuperar la ilusión perdida, teníamos que volver a rodar las escenas que ya hiciera Alex y, sobre todo, encontrar un actor que quisiera y pudiera interpretara al Obispo de Tarazona en poco tiempo.

Tenía que ser alguien de la talla de Álex y dotado para la comedia. Pues bien, antes de lo que nos imaginamos, nos dijo que adelante Luis Varela, al que tenemos que agradecerle el compromiso en una situación tan difícil como la que nos encontrábamos.

No cabe duda que Bendita Calamidad es y será un tributo al amigo y compañero que nos dejó antes de hacer la película y así lo reconocemos al final de la misma.

¿Crees que en los últimos años ha habido una recuperación de la comedia como género por parte del cine español?

La comedia ha sido desde siempre un género con el que el público español se ha identificado. Algunos de nuestros grandes directores como Berlanga, Almodovar, Forqué, Trueba, De la Iglesia etc.. han venido realizando comedias a lo largo de toda su carrera. Si tengo la sensación que, en los comienzos del siglo XXI, nos habíamos vuelto más sofisticados y nuestro cine ha producido menos comedias. Desde el 2011 comienzan a hacerse más y más comedias llegando al fenómeno el pasado años de los “8 apellidos vascos” que se convierte en la película más taquillera de la historia. No obstante, no es algo aislado. Analizando las taquillas de los dos últimos años, la media de espectadores por comedia es de 260.000 espectadores (quitando a 8 apellidos para no distorsionar la muestra).

 Quizás tenga que ver con eso que siempre se ha dicho que en época de crisis los géneros que más éxito tienen son la comedia y el terror y que el drama social lo vemos cuando vivimos una época en la que, lo que se nos cuenta en la pantalla, creemos no nos puede pasar a nosotros.

En tus documentales y cortometrajes anteriores apenas habías cultivado la comedia ¿Qué hay de cierto en que es más difícil que el drama?

En todas las historias, por muy dramáticas que sean, siempre intento incluir algún elemento o escena cómica, creo que ayudan al espectador a disfrutar de la historia. Si es cierto que algo 100 por 100 cómico como Bendita Calamidad nunca lo había abordado.

Es cierto que ha sido una película mucho más difícil de escribir, rodar y postproducir que todo lo que había hecho antes, es por ello que no entiendo cuando se critica a una comedia como algo fácil. La apariencia de sencillez, tiene mucho trabajo detrás.

¿Quiere decir que los festivales, los premios y el público aceptan de forma diferente las comedias?

Cuando adoptamos un papel de jueces o críticos nos ponemos más graves y buscamos aspectos que nos complazcan en un nivel intelectual, sin embargo, cuando solo somos público, nos relajamos y nos dejamos llevar y disfrutar. La comedia es un género puro. Si te ríes funciona pues ese es el objetivo.

Para la financiación de la película habéis recurrido también al Crowfunding ¿Cómo valoras la experiencia?

Estábamos teniendo muchas dificultades para financiar la película a pesar de tratarse de una película que piensa claramente en el público. En un momento de no saber qué camino tomar, iniciamos una campaña de crowdfunding de forma totalmente autónoma, sin recurrir a ninguna plataforma. Ha sido un gran trabajo el gestio- nar todas las ofertas de apoyo responder a cada uno, gestionar sus datos, cobrarles. Ha habido dos tipos de apoyos, los que nos han cedido su dinero a cambio de recompensas de 10 euros hasta los 200 y los que han invertido en la película y participarán en sus beneficios de 500 hasta 10.000 euros. La fórmula que puede definir el número y el  peso de los mecenas tiene la forma dos pirámides invertidas. En la base hay muchos inversores que aportan poco dinero y en la cúspide pocos que aportan mucho. Siendo importante el dinero conseguido que ha colaborado en que la película haya sido posible, en el caso de crowdfunding mi impresión es que es más importante el crowd, el hacer comunidad, el sentir que hay gente detrás que te apoya aunque sea con 10 euros, que el funding, el dinero que puedas conseguir. El crowdfunding puede ser un complemento a la financiación de una película comercial pero por si solo se me hace muy difícil pensar que va a financiar algo tan caro como una película.

 

 

© Bendita calamidad - 2014 -